Compartimos con la Comunidad Blockchain este articulo de Juan Villaverde que explica sobre las condiciones macroeconómicas que estan a punto de favorecer a Bitcoin.
En medio del frenesí diario del mercado cripto, suele olvidarse una verdad elemental: Bitcoin es fundamentalmente un activo monetario. No genera dividendos ni reporta ganancias corporativas; su precio responde de manera directa al flujo y reflujo de la liquidez global y a la oferta de dólares. En 2026, el indicador más crítico para anticipar su rumbo no está en EE. UU., sino en Japón.Existe una correlación histórica donde las fluctuaciones del yen frente al dólar tardan entre 84 y 87 días en reflejarse en la cotización de Bitcoin. La caída estructural del yen —impulsada por años de carry trade— llevó al Ministerio de Finanzas de Japón a intervenir masivamente vendiendo dólares para sostener su divisa en enero y marzo/abril. En ambas ocasiones, exactamente en el ventana de 84 a 87 días, BTC reaccionó con fuertes repuntes.
La señal invisible: La Fed, la facilidad FIMA y la emisión indirecta
La reciente tercera intervención del Banco de Japón reveló un cambio estructural sin precedentes: la participación activa del Tesoro de EE. UU. Para evitar que Tokio venda bonos estadounidenses en el mercado abierto para financiarse, la Reserva Federal habilitó la ventanilla de recompra FIMA. Esto permite a Japón entregar bonos como garantía y recibir dólares creados directamente por la Fed.
Aunque adopte un nombre técnico, respaldar una divisa extranjera mediante la creación de dólares en la facilidad FIMA equivale a una Flexibilización Cuantitativa (QE) indirecta. La devaluación de la principal moneda de reserva mundial mediante la expansión de masa monetaria ha sido, históricamente, el catalizador primario de cada ciclo alcista en los activos digitales.
El suelo de capitulación y el camino hacia el ciclo alcista

El M2 japonés apunta hacia un posible suelo de capitulación para Bitcoin entre el 17 y el 18 de octubre, marcando el fin de la fase correctiva. Con Japón elevando gradualmente sus tipos de interés y la Fed conteniendo los suyos, el diferencial que alimentaba el carry trade comienza a cerrarse, sentando las bases para una recuperación sostenida del yen y un aumento en la liquidez global.
Tanto Estados Unidos como Japón enfrentan niveles de deuda pública insostenibles cuyo único desenlace viable es la devaluación monetaria. El reinicio silencioso de la impresora de dinero de la Reserva Federal configura el escenario macroeconómico idóneo para el comienzo de la próxima gran corrida alcista de Bitcoin.

